- Sensaciones
olvidadas -
Conocía el lugar. Había estado en la laguna
un helador noviembre de 1999 en el primer "Festival de las Grullas",
organizado creo recordar, por el madrileño y ya desaparecido "Club de Folk
y Naturaleza Los Errantes".
E particular "Concierto para Grallas,
Grullas y Grillos", del aragonés Grupo Alíes, me ha acompañado desde
entonces en los momentos en los que, circunstancias de la vida, me hacían
volver la vista a la soledad y placidez de la laguna.
Una suerte de casualidades hicieron que en
los primeros días de junio de 2005, cuando el sol caía en la laguna, llegase a
Secaiza junto con buenos y entrañables amigos.
La vista de la laguna desde el hotel es
sorprendente. El disfrute de colores y aromas, la luz, el silencio, llega al alma
y excita los sentidos dormidos por la insensibilidad que produce la vida en la
ciudad. Vuelves a estar vivo.
Ana y la eficiente cocinera, hacen con su
trato familiar que te sientas corno en casa. El recibimiento, la exquisita cena
a la luz de las velas, las habitaciones y la sensación de que estás en pleno
campo, de que no existe ese cristal que te separa y une a la vez con la tierra
viva. El espléndido desayuno en el que no faltó de nada, la despedida...
Dormí poco esa noche. No podía permitirme
esa falta de cortesía con la naturaleza. Me había estado esperando tanto
tiempo!.
De amanecida sentí la hierba fresca,
escuché las confidencias de los estorninos, volé con los vencejos y soñé con
grullas y grillos.
Una vez más el espíritu de la laguna lo
envolvía todo bajo la mirada seria y limpia del torreón del castillo de
Berrueco.
Volveré.
Mila
esker Ana
Josema
Donostia