Pasen y sientan. Quizás puedan sentir que existe un lugar donde tu interior todavía se pueda emocionar creyendo que todo es posible. No mires con los ojos, déjalos fuera, pegados al felpudo, aquí no te servirán.
Déjate rodear por esa atmósfera que para variar te dice: ¡todo está bien!.
Cuando llegue la noche ten la osadía de salir al exterior frío y oscuro. Párate y observa como esa casa, Secaiza, se alza poderosa e intimista llamándote con voz dulce para que te refugies en su calidez.
Y abre bien el corazón cuando alguien te ofrezca comida y reposo. No será un alguien cualquiera sino la prolongación de esa casa, o quizás la casa misma. Es el sueño mimado de dos valientes que transformaron su alma y sus ilusiones en una casa cálida y mágica.
Cuando la vida me pega golpes duros, me dejo refugiarme en mi memoria. Tiene un cajón que sólo lo ocupa Secaiza y mis vivencias experimentadas. Cada uno tiene un lugar donde volver cuando todo anda mal. Yo tengo la gran suerte de haber encontrado ese espacio, esas gentes, eso que todos andamos buscando.
Permitiros despertar con la primera claridad de la mañana. Vuestra mirada se perderá en esa laguna inmensa. Dejar que el agua limpie cada poro de vuestra piel mientras vuestros ojos se limpian contemplando la naturaleza viva y esplendorosa.
Tanto por contar, tanto experimentado, tanto…, que yo sólo sé que siempre volveré a ese espacio, a ese monumento de fuerza e ilusión.